
Mis queridos hermanos, me gustaría explicar la forma en que practico cuando estoy enfadado.
Durante la guerra de Vietnam, hubo mucha injusticia, y muchos miles, incluso amigos míos, muchos discípulos míos, que fueron asesinados. Tuve mucha ira.
En cierta ocasión supe que la ciudad de Ben Tre fue bombardeada por la aviación americana. Y la ciudad fue destruida. El militar que era responsable de esto declaró más tarde que tuvo que destruir la ciudad de Ben Tre para salvarla. Yo estaba muy enfadado. Pero en esta ocasión, yo era ya un practicante, un sólido practicante. No hice nada, porque sabía que hacer o decir algo mientras estás colérico es erróneo. Puede crear mucha destrucción.
Regresé a mí mismo, reconociendo mi ira, abrazándola y mirando profundamente en la naturaleza de mi sufrimiento.
En la tradición budista, tenemos la práctica de respirar conscientes, de caminar conscientes, para generar la energía de la plena conciencia.
Y es precisamente con esa energía de la plena conciencia que podemos reconocer, abrazar y transformar nuestra ira.
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