Aprendiendo a Desaprender

Otro seguidor del TAO cristiano y unitario universalista

Recuerdo del terror 11-M

Ya 1 año hace del día terrible de los atentados de Madrid en donde 191 personas perdieron la vida y dejo mal heridas a mas de 2.000. No solo había españoles, tambien habia inmigrantes entre ellos algunos ecuatorianos que vivian en los barrios en donde cogieron el ultimo tren de su vida.
Esta semana entera nos han acribillado con reportajes sobre el atentado, han hecho entrevistas a los sobrevivientes la mayoria viven con secuelas fisicas y sicologicas muy importantes, otras tantas a los familiares de los fallecidos, nos muestran como viven con la pena, estas entrevistas me parecen muy escabrosas.
Hoy el día se ha sumado al sentir de todas las personas que aqui vivimos el sol ha sido tapado por las nubes y nos cubre una fina niebla, parece que el cielo tambien quiere llorar.
A las 7:30 am de la mañana del dia de hoy las campanas de mas de 650 de la ciudad de Madrid han sonado para recordar a los fallecidos, a las 12:00 habrá un paron general, iré a la puerta del Ayuntamiento, aunque debo ser sincera no son muchos los dias que me olvidado de ellos o al menos el acontecimiento, muchas veces he pensado al ir caminando que podria pasarme algo parecido en cualquier momento.
Me afectan mucho estas cosas, y me cabrea la injusticia, me cabrea que mucha gente se haya quedado con los sueños rotos, que muchos niños han quedado huerfanos, por gente que ha perdido lo que mas amaban, pero vivimos en mundo injusto, asi que me guardo mi cabreo y mejor cierro mis ojos y rezo porque a la gente que ha sobrevivido les este yendo mejor y porque los fallecidos esten en un lugar mejor.
He encontrado en el Diario El Mundo, las biografias de las víctimas que perdieron la vida, entre ellas las de mis compatriotas.

JOSÉ LUIS TENESACA
Soñaba con llegar a ser director de cine
ESTUDIANTE / 17 AÑOS / ECUADOR

Su ídolo era Arnold Schwarzenegger y su sueño era ser director de cine y salir en la televisión. El mundo del celuloide era la pasión de su vida, hasta tal punto que se hubiese conformado con vender entradas en la taquilla de un cine, cuentan sus amigos. José Luis Tenesaca Betantcourt es el ecuatoriano más joven que quedó sepultado bajo el armazón de hierro de uno de los trenes de la muerte.
Tímido, introvertido, triste y vergonzoso son algunos de los calificativos que sus profesoras emplean para definir a José Luis. Un chico
bajito, al que le daba vergüenza todo y que siempre se guarecía en sus compañeros de clase. Era la pareja perfecta para cualquier chica que buscase novio, según sus propios amigos. Un excelente estudiante, como justifica un cuadernillo repleto de buenas notas. Un amante de los libros y un chaval sin vicios -no fumaba ni bebía-. Prefería quedarse en casa disfrutando de la lectura y apenas salía de fiesta. Llevaba cuatro años viviendo en Torrejón de Ardoz (Madrid). El 11 de marzo volvió a subir al tren que siempre le llevaba al colegio.

Viajaba en el tren junto a su esposa, que resultó herida
ALBAÑIL / 38 AÑOS / ECUADOR

El metro era su medio de transporte para ir a trabajar cada mañana. El destino quiso que se quedase dormido y tuviese que subir a uno de los trenes de la muerte. Su mujer, Lourdes, le acompañaba en el trayecto, pero fue Neil Fernando quien falleció como consecuencia de la explosión ‘ella resultó herida’.

Neil Fernando Torres Mendoza nació en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Siendo un niño conoció a Lourdes, la mujer que iba a ser su esposa y la madre de su única hija, Neidi, que tenía un año y medio cuando su padre murió. En 1996 decidió cruzar el charco en busca de una vida mejor, para aterrizar en la Villa de Vallecas (Madrid). En Ecuador dejó a cinco hermanas, a un hermano y a su madre ‘su padre falleció’. Su único sueño era regresar algún día a su tierra. Su hermana lo describe como un hombre alegre y rodeado siempre de amigos. La noche antes de la tragedia del 11-M, Neil Fernando, un forofo del Real Madrid, celebró la victoria de equipo blanco frente al Bayern Múnich comiendo y riendo entre familiares y amigos.


Un trabajador alegre cargado de amigos
ALBAÑIL / 37 AÑOS / ECUADOR

Tenía los papeles en regla, por eso se consideraba un privilegiado. Además, 15 días antes del atentado había estrenado casa en la localidad madrileña de Vicálvaro, a donde se había mudado para mejorar (antes vivía en Oporto). Allí se subía al tren todos los días para ir a trabajar puntualmente. Nunca, hasta su traslado, había sido un pasajero habitual del servicio de cercanías, sólo del metro. Su ocupación diaria desde las 08.00 mañana hasta bien entrada la tarde consistía en poner tela asfáltica en los tejados, y en eso estuvo trabajando durante cinco años, los mismos que llevaba en España.

En Ambato, una ciudad ecuatoriana situada a 150 kilómetros de la capital, Quito, dejó mujer y tres hijos de entre cuatro y 15 años. Al pequeño no lo llegó a conocer porque fue fruto de su última visita. Por ese motivo sus amigos, también ecuatorianos, eran tan importantes para él aquí en España: hacían las veces de su propia familia y con ellos pasaba la mayor parte del tiempo.

Ese es un sentimiento que el grupo también comparte. Entre otras cosas, porque a Víctor le consideraban un tipo intachable, buena persona, excelente amigo, alegre y muy educado, al que le gustaba dar paseos tranquilos y escuchar música nacional de su país. Era su particular forma de sacudirse la nostalgia, de no olvidar a los suyos mientras reconstruía la vida al otro lado del charco.

Vino para sacar adelante a su familia
OBRERO / 43 AÑOS / ECUADOR

Había venido a España hacía escasamente un año y se dejó la vida en Atocha, camino de una entrevista de trabajo. Angel vivía en Fuenlabrada rodeado de amigos y numerosos miembros de su familia, entre otros, seis primos y sus esposas. En Madrid vivían también su hermano Antonio y Patricia, de 21 años, la mayor de sus cuatro hijos. En Ambato (Ecuador), su ciudad natal, dejó a su mujer, Teresa, y a otros tres vástagos más pequeños.

Su máxima ilusión desde que llegó no era otra que sacar adelante a su familia. Había venido en busca de una oportunidad que le fue negada al final del trayecto entre Fuenlabrada y Atocha. A sus 43 años, buscaba trabajo en la construcción mediante contactos y entrevistas. Entretanto, se empleaba donde podía. Àngel estaba pendiente de solucionar su situación y la de su familia, cuyo único consuelo en medio del horror es que el Gobierno les concedió la nacionalidad. Entre los planes de futuro de este ciudadano de Ambato figuraba la ilusión de regresar a Ecuador en mayo de 2004 para reencontrarse con la familia que había creado y volver de nuevo en el verano. Un hombre trabajador que buscaba un empleo y encontró la muerte en la mañana del 11-M.

Su sueño era regresar a Ecuador cuanto antes
ALBAÑIL / 33 AÑOS / ECUADOR

Todos los días subía al mismo tren. Tenía que salir pronto de casa para llegar a tiempo a la construcción en la que estuviera trabajando. En la fatídica mañana, la zona madrileña de Moncloa era su destino. Su esposa Alicia se había levantado a las 8.45 horas, tras el aviso de un amigo que la había llamado para informarle de lo sucedido. Oswaldo Manuel Cisneros Villacís llevaba tres años viviendo en Madrid, donde había venido a buscar días mejores, como cuenta Alicia. No obstante, su estancia en España no iba a prorrogarse por mucho tiempo. Oswaldo quería regresar a Ecuador porque no le gustaba la vida en Madrid. Su mujer dice que odiaba el estrés de la ciudad, la explotación que sufren algunos inmigrantes y los sinsabores que tienen que atravesar antes de conseguir un trabajo y un hogar decentes. Alicia y Oswaldo se conocían desde hacía 13 años, pero no llegaron a tener hijos.

La última imagen que esta mujer tiene de su marido es la escena en la que él sale por la puerta de su casa con dirección al trabajo. Alicia lo describe como a una persona muy buena que luchaba por conseguir el dinero suficiente para regresar a su tierra. Oswaldo Manuel, de todos modos, acababa de renovar su tarjeta de residencia en España cuando le sorprendió la muerte en los atentados. Su cuerpo fue repatriado, pero hizo es viaje solo; su esposa se quedó a vivir en la zona madrileña de Entrevías.

Ahorraba para comprar un piso donde vivir con su madre
ASISTENTA / 26 AÑOS / ECUADOR

Su recorrido comenzaba en la estación de El Pozo del Tío Raimundo para acabar en Atocha y de ahí emprender viaje hasta la casa donde trabajaba como empleada de hogar. Liliana Guillermina compartía piso con su hermana mayor en la Villa de Vallecas (Madrid). Su único sueño era comprar una vivienda para que su madre ‘que vive en Ecuador’ pudiera trasladarse con ella a España. Liliana llevaba un año y medio residiendo en Madrid. Su hermano Wilmer había sido el que la animó a dejar Ecuador para buscar una nueva vida. Ella trabajaba en una empresa de corte y confección en su país, pero el cierre de ésta le hizo recapacitar y hacer caso a su hermano, así que se instaló en España.

La separación de sus padres hizo que ella y sus seis hermanos -dos chicas y seis chicos- se fuesen a vivir con la madre. La vida que Liliana llevaba en Madrid era intensa. Tenía que trabajar para ahorrar el dinero suficiente que le permitiese comprar un piso. Su mayor encanto era la dulzura que manifestaba con sus sobrinos. Su hermano Wilmer cuenta que era una amante de los niños, entre quienes se mostraba alegre y risueña. Uno de los hobbies preferidos de Liliana Guillermina era pasear por las tardes, además de escuchar música. Las canciones románticas eran las que más le gustaban. Su cadáver fue repatriado a Ecuador. Allí la esperaba su madre.

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3 Respuestas a “Recuerdo del terror 11-M

  1. Guillermo marzo 11, 2005 en 4:01 pm

    No hay nada que agregar. Qué pena, y qué desgraciados infames aquellos que planearon esto.

  2. CoToRiTa marzo 11, 2005 en 5:53 pm

    sorry 😦 no he podido visitar tu weblog ya desd hace mucho.. como has leido toy sin fono jajaja y el cyber es mi mail y ya.. no mucho.. si al caaso posteo algo chikito.. ya no como antes 😦
    con decirte q acabo de leer el mensaje en el msn yahoo.. q verguenza! hahaha habian fotos mas bonitas! 😀 pero gracias por tomarme en cuenta! haa si.. se extra

  3. El Brujo marzo 11, 2005 en 11:05 pm

    Es una pena ver estos actos de locura, porque nada justifica la muerte de inocentes. Espero que los deudos puedan encontrar la paz para su dolor, y que los que actuan en base al terror se den cuenta que ese, el terror, no es el camino correcto

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